jueves, 6 de noviembre de 2014

VISITAS.


¿Por qué no venís a verme?,
la soledad es mala
entre las rejas del alma.
La conciencia se diluye
y el silencio
se convierte
en el mayor enemigo
del pensamiento.
¡Venid a verme!,
Entre los campos de espíritus,
se rebozan los misterios
y las sensaciones
cobran un matiz
de grandiosos espectros.
¿Por qué no venís a verme?,
la onda expansiva del recuerdo
es un arma cargada
con balas de secretos.
El aire no se respira
y el agua
tiempo ha
que beberla no puedo.
¡Venid a verme!,
que mi soledad os cuadre,
que os convenzan mis deseos,
todos esos que no pienso.
Por piedad,
venid a verme
que mis manos,
tan vacías,
puedan,
al fin,
sanar mis miedos...

Julio García del Río

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