viernes, 7 de noviembre de 2014

UNA NOCHE


Me suenan los huesos
como si un martillo neumático rebotara
contra una plancha de acero.

Mi corazón se estremece y vuela
como un abuelo que tira las
muletas y baila el rastastás.

Si un cantor melódico presenció el rapto de las Sabinas mi aliento se volverá tiberino
convirtiendo mi sombra en una virgen vestal.

Un día sin comienzo
tendrá sus últimas páginas en blanco
porque queremos saber.

La vorágine de una tarde
de luces apagadas renacerá
si miras con ojos de luna.

Los huesos se recubrirán de carne y piel
y volarán como las muletas de un abuelo
que resurge desde el poder de su mente.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

No hay comentarios:

Publicar un comentario