viernes, 7 de noviembre de 2014

SI ME VIOLAS


Acabo de amanecer en un retiro casi lleno.
Me dí cuenta que tengo la caducidad
de una mariposa que dicta los detalles
en una transcripción casi agonizante.
Me doy cuenta.
Si la abstracción me lleva a verme desdoblada
delante de mi cuerpo.
No me preguntes nada,
las respuestas huyeron.
Pero, ¿dónde están las afirmaciones?

He cogido mi cuerpo,
como una balanza,
intento buscar el equilibrio
perfecto a las lágrimas que he desechado.
Encuentro la piel como la roca de un reptil,
encuentro el salpullido de mis uñas
sobre el suelo arrancando la hoja
que levanta la baldosa de la furia.
Sigo igual que cuando comencé.
Pero he firmado una nómina.
El precio de mi desidia,
y me quedé sin contrato indefinido
frente a la eternidad.
Es cierto; preguntas.
Allí acabaron las afirmaciones.
Adivina,
estoy sin soplo.
Si me violas,
quizás respire.

ISABEL REZMO

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