Recuerdo la calle,
que esperaba por ti,
tu cuerpo frágil de alelí
y tus labios de rubí.
El viento alisaba tus cabellos,
abrigando tu pecho,
recuerdo aquél agosto,
entre un eterno suspiro,
una banca fría y un silbido.
A lo lejos ya venias a mi,
tu perfume de jazmín,
enamoraba mi nariz,
picara sonrisa de nervios
explotaba tu risa.
Mi amor, dulce vida mía,
vienes a mi, como suave brisa,
cuanto te amo!!
Desprendía tu mirada,
el rubor en mis mejillas,
palpitaba el tiempo
y mi voz que al cielo pedía
que ese momento no sea fantasía.
Esa calle compañera de mis días,
en ella dejé tu ternura escondida,
tu perfume en mis mejillas y el sabor del rubí que en los labios tenías.
Mi amor, dulce vida mía,
mariposa con alas de seda,
cuanto te amo!
mi corazón volaba y mi alma rogaba al cielo que ese momento no termine nunca.
Esa calle, compañera de mis días, en ella dejé tu ternura escondida,
tus besos suaves,
tu perfume y mi vida,
ahí el tiempo se quedó preso, perdido entre tus labios,
entre la tibieza mágica del atardecer y la promesa de algún día volver a esperarte otra vez.
ROSARIO RUIZ YLLANES -PERÚ-
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