Hay días en que me levanto sin brazos,.
sin piernas
sin aliento,
mis ojos son dos canicas de hueso,
mi nariz,
una tromba de agua en un mar de lava.
Se me llena de costras el alma del esfuerzo
si me levanto,
y mi corazón es como un fuelle sin viagra
y mis labios secos son
besos
babeando
buscando
borrosas
buganvillas.
Mi escroto es un cuadro blando de Dalí
y en una de mis pestañas se concentran
todos los colores y olores de Matisse.
Mis dedos son ramas de abedul
incrustados en las concavidades
intrínsecas de un mandril en celo.
Me levanto y quiero seguir agotando
el desgaste infinito de mis brazos
anudados a mis piernas que lloran.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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