Te vi
mirando sobre la roca,
observando en todas las direcciones,
como buscando al enemigo,
como esperando el ataque,
como serpenteando tu pensamiento,
para tratar de averiguar,
quién te va a atacar...
La vida
es serena entre miradas,
entre odios vagabundos,
entre consignas inaudibles,
entre mágicos estrategas
de la condición humana.
Te vi
con esa rabia
inmersa en tu mirada,
en los recuerdos
que nunca tuviste,
en la existencia que se te negó,
en la precisa decisión
de no poder
tomar decisiones.
Julio García del Río
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