Con un vestido de lunares
colorado como la sangre
y un pañuelo en el cuello
viene llorando la Carmen.
Atrás se dejo el tormento
y la amargura del hombre,
llena de golpes morados
está dibujada su carne.
El vino y olor a fiesta
no se le va del recuerdo,
los golpes le sanaran
pero no sanará su cerebro.
¡ Maldita sea la hora
en que le entregó su cuerpo
pues era blanca azucena
sin jardinero ni huerto !
Entonces yo la quería
era mi vida y silencio,
pero se fue con el otro
y a mi me arrebató el sueño.
CLOTILDE ROMÁN.
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