De la indigencia del otoño
a esta melancolía del vino:
el amor de la lumbre, el sabor de la fruta
…Y aquellos parpadeos ...Y aquellos ojos verdes:
el guiño de una flor, el sol entre las hojas
En el reloj del corazón
me enamoré de una mujer
dulce de gruesos labios rojos,
con tal pasión con tal locura:
que hasta oía el tic-tac de sus caderas
¡cómo se va la vida de las manos!
De la indigencia del otoño:
esta melancolía del vino
este altar de müerte ¡esta carne tan fría!
Con la Bohemia del Otoño:
¡llegaron las ladillas a las camas!
Antonio Ramos Olmo-ESPAÑA-
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