martes, 4 de noviembre de 2014

EL RAYO DE LUNA

               
El hijo de Selene, peregrino,
emprende desde el cielo la aventura
y sobre el lecho de la tierra oscura
aliento posa de fugaz platino.

Luminoso e ingrávido, argentino,
todo quiere abarcar... Ya se apresura
en verter laca de su lluvia pura
como la copa que derrama un vino.

Hasta que, hallando lo que tanto espera,
repara en el dormido cuarto bello
en que mi amor su desnudez descubre.

Y entonces, deteniendo su carrera,
los muslos, blancos senos, el cabello...
con largo beso delicado cubre.

RAFAEL SIMARRO SÁNCHEZ -Ciudad Real-

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