Somos dos idiotas que,
tan ciegos que estamos,
teniéndonos delante
casi no nos vemos;
tan ingenuos e inocentes
que lo que no dicen nuestras
bocas lo gritan nuestras manos;
tan ridículos y patéticos
que muriéndonos de ganas
seguimos sufriéndonos en silencio.
Es que somos tan idiotas
que tiritando de frío
buscamos el calor en vasos
cuando queremos nuestros abrazos;
tan tristes y apagados
que por mucho que riamos
nunca reímos demasiado;
tan simples y complejos
que un sí puede ser un no
y un adiós es un "no te vayas lejos".
Somos dos idiotas,
dos idiotas sin remedio.
JOSÉ SALENTO
No hay comentarios:
Publicar un comentario