miércoles, 26 de noviembre de 2014

CUADERNO DE IDEAS


Escribo:
"Un destornillador
tierno y pudoroso
un titánico y sensiblero
destornillador".

Es feo lo escrito.

También escribo:
"El pellejo rojo de una amapola
graba como a fuego
en un ojo como un arcoiris,
como el iris del ano de una garrapata,
sus dioptrías,
su estertor,
el enhiesto glande,
las punzadas,
las cicatrices,
convirtiendo todo
en un cuaderno de ideas".

Un cuaderno de ideas,
de las ideas de los días.

Escribo renglones torcidos
que me salvan de la náusea.

Con el destornillador
clavado a fuego en mi mente,
puedo plasmar la extorsión del vacío
de mi vacío existencial,
en la maceta de una de las terrazas
de una de las torres gemelas.

La movediza pasión de los instantes
en la cama de un muerto.

Con un destornillador de estrella,
plano,
de bronce
y níquel
y cobre
de estaño,
incienso
y mirra líquida,
puedo fabricar coronas
y tatuarlas en la nuez del otoño.

Y fabricar caminos
en los ojos de las hormigas.

Con un destornillador cualquiera
puedo desgarrar mi alma
y la inercia de un beso.

Y aún seguir sintiendo
que no se marchitará
gota a gota el sudor púrpura
de lo escrito.

De lo escrito
en un cuaderno de ideas,
en mi cuaderno de ideas,
escribo.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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