He dejado mi cuerpo abandonado junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace
Alejandra Pizarnik
¿Desde qué cuerpo, desde qué luz,
desde qué boca agónica habrías de cantar?
En tu mirada la hierba prospera en los despojos
hecha polvo la rosa se deshace
la lluvia es ladrona del color del jardín.
Descrees de la vida, yo me duelo del timbre de tu voz.
No escuchas en el canto el palpitar de las estrellas
olvidadas que el Salmo de David es alabanza.
Pero aúlla la loba de su herida, temerosa está el ave
es invierno y agonizas desnuda en tu castillo edificado con
palabras.
Pobre niña, presa en las sombras, quisiera dormirme entre
tus brazos
que no bebas cicuta que no escuches el fúnebre timbal.
Ya a la tierra entregada acaso entonces himnos en un coro de
ángeles.
Del libro Serás mujer de Yolí Fidanza -Argentina-
Publicado en la revista Hoja de Palabras
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Hace 18 horas
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