con mis besos como orquídeas
escoltando tu piel aún tersa.
Bajo los azules ojos de la nada
que destellan relámpagos y adargas.
Con la cruel mordida de la parca
ceñida como tiara
a tus sienes.
Cerca del verde camino de espadas
que un día pusieron su filo
a tu servicio.
Con una mariposa
aleteando, grácil,
sobre los restos
de tu mirada,
cual cascada de caricias
que ya no van
a ninguna parte.
Muerta, cuerpo sin alma,
Ofelia sin amante,
sin luz,
sin besos.
VÍCTOR DÍAZ GORIS -República Dominicana-
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