sábado, 19 de octubre de 2013

LA PARED

Miro –primero- la pared que ha resistido
Numerosas pinturas a la cal y tierra
De colores. Azul, parece la primera,
Rosa la segunda,blanca la tercera, rojiza casi
La cuarta, y después,como masa hojaldrada
Ya no puede reconocerse,color y capa.
Toco ahora,como si fuese a imprimir
En su superficie la impresión digital
De mi mano. Oprimo sobre la pared
Que se descascara como tronco de eucalipto,
La extensión de mi mano.
La retiro y la observo.
En ella, impresa como una mala página
De imprenta provinciana, rasgos de la pared,musas o fantasmas de sus colores,
maquillan
A mi mano.
Como si la observación se desubicara,
Me parece descubrir un rostro en la palma
De mi mano. Alguna vaga línea rosa, un golpe rojo, el azul enmarcado: un rostro.
Un rostro que se nos va revelando, no
En sus líneas, sino en la memoria que se pone,
A toda máquina, a registrarla,a reconocerla.
Un rostro de mujer. Una muchacha tal vez,
Una lánguida acuarela torpe,cabello azul,
Labios ¿labios o heridas? Rojos, piel rosa, o aproximadamente rosa. ¿Rostro? O
estamos
¿Con esa imaginación desatada que nos lleva  a figurar las nubes?  ¿A figurar
colinas o piedras
De los cerros?¿A ver lo que nadie fuera de nosotros ve: como el pensamiento no
expresado,
Como lo que se reserva nuestro interior?
Doy un paso atrás. Y la pared
Ha vuelto a ser una pared descascarada
De la casona paterna que ya no es la casona paterna.

Del libro Rimas de Shelley Fagúndez -Uruguay-
Publicado en Periódico de Poesía


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