CUANDO se aplacarán mis verbos,
la poesía se irá,
así como el sentimiento – con el saber inmenso.
Se doblarán tranquilos
los sentidos,
los pozos se secarán
sombrosos.
Los pájaros no soltarán más
cantinelas
y no lagrimeará eterna
la inmortalidad –
hasta las voces trepadoras del murmullo
la pesadumbre atará una corona
dura.
Y ya entonces me encojo –
bamboleada, una hoja
de la osada víspera, cantada por los grillos –
agradecida al apoyo de los días,
en un muñón me quedo
en los campos y dormiré un rato...
Del libro El Mediterráneo en mi pensamiento de ROSSI VAS -Bulgaria-
DE FACEBOOK - 6688 - CARA
Hace 18 horas
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