La pulpa de millones de letras escupidas por periódicos atrasados se me trabó implacable en la tráquea. Sudando tinta china y con ojos de cacatúa y respiración de puñalada trapera dios mediante, zarandeé la cabeza y cayeron de mí cagarrutas de jilguero con nombres de periódicos destrozados por su pasado atroz, ese pasado que era la autovía del tiempo.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario