De nuevo el ángel exterminador
tiene sus tropas dispuestas
para lanzarlas contra el maligno
y destruir su fuerza armamentística.
De nuevo la violencia contra la violencia,
la destrucción contra la destrucción,
el odio contra el odio,
la muerte contra la muerte.
Nunca aprenderá el exterminador
que quien a bombazo mata
a bombazo muere.
Han olvidado el diálogo,
que a veces tropieza con grandes obstáculos,
pero al que nunca deben renunciar,
pues hablando, antes o después, se entenderán.
Dejad las armas que matan.
Usad las palabras que la vida alargan.
No quiero guerra ni aquí ni allí.
Quiero paz y mucho amor.
Encerremos al ángel exterminador
en una cárcel de donde no escape
y vaya poco a poco olvidando su ira
hasta que se convierta en el ángel del amor.
JOSÉ LUIS RUBIO
martes, 17 de septiembre de 2013
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