Entrelázate a mí. Tiéndeme abiertos
los cabos superiores e inferiores
que con los míos gestan esplendores
de temblor, llama y luz, si ambos despiertos.
Y lo estamos. Dormidos somos muertos
resucitando al alba, perdedores
de misterios, estímulos, fervores,
que en la sombra palpitan encubiertos.
Trencémonos en uno; dos son tantos
que sobra la mitad, y los encantos
se multiplican por la división.
Acoplados, ceñidos en tal nudo
formaremos ese único desnudo
que es auténtica compenetración.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
Velarde y el pregón de la feria de 1976
Hace 10 horas
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