Él nunca imaginó que su casa era un circo, jamás vio un mago sentado a su mesa; sin embargo esa mañana la taza salió sola de la vitrina y se colocó al lado de su mano llena de un exquisito café con azúcar.
Escrito en el Café Comercial / Glorieta de Bilbao, Madrid, 9 de Octubre, 2012
Del libro La campana y otros textos de Maite Aranda Jaquotot
Publicado en los Cuadernos de las Gaviotas
Programa de radio La hora de la República
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