Las palabras apagan
y queman la luz,
y los instantes inaprensibles del recuerdo.
El olvido que seremos,
bucea entre el cansancio
y el dolor de la memoria.
La nada brota de tu pecho,
si acaricias con dedos lujuriosos,
la ausencia.
El rumor, el rubor,
el rugir de las entrañas al viento,
del día a día.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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