Un duende oscuro, con el nombre de odio,
anda haciendo desastres por el mundo.
Destruye la confianza, tortura la armonía,
y le exige cordura al egoísmo, para pintar
de miedo el rostro de la gente.
Quiere hacer harapos la esperanza.
Humanos… desde lo alto, alguien nos mira,
y nos abre los brazos en súplica de paz.
Es hora de que unamos nuestras manos
y juntos podamos vencer a los mercenarios de la muerte,
que desataron esta absurda desunión entre los hombres,
para pintar de gris el universo
y borrar la paz en nuestra tierra.
Estela Finck -Argentina-
Publicado en Suplemento de Ficciones y Realidades 56
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