martes, 4 de diciembre de 2012

LA BANCA GANA


El pasado sábado, me “junté” con unos colegas y nos fuimos de marcha: primero, de tapitas; después de
copitas, y por último, rematamos en el casino.
Pocas veces había estado yo en un casino, pero siempre había salido con los bolsillos vacíos, y con dolor
de cabeza. Esta vez, me aseguraron mis acompañantes, sería diferente. Nos lo pasaríamos “pipa”, y
ganaríamos seguro, que para eso era “finde”. Elegimos el casino de Estoril de gran prestigio en tierras
hispanas.
Empezamos con las máquinas tragaperras; después vinieron las cartas, las apuestas…y por último, la
ruleta, que era nuestra favorita, y en la que decidimos invertir nuestros últimos veinte euros. Todos
apostamos al mismo número. A la primera, perdimos. Y cuando oímos aquello de “la banca gana”, se nos puso un nudo en la garganta, porque ya no nos quedó ni para el taxi. Juramos no volver allí más, y regresamos a casa andando.
Cuando desperté, al medio día, tenía una resaca como un piano. Sin ganas, piqué algo, porque sentía un
hueco en el estómago y por distraerme, puse la tele: las últimas noticias de todos los días, esas a las que ni a penas prestamos ya atención alguna, porque nos aburren sobremanera. Todo el día con el tintineo del
Íbex, y la Prima de riesgo. Los gobiernos Tecnócratas se suceden uno tras otros, a golpe de talonario y de
desahucio. Empezaron los griegos, le han seguido Italia y ahora nos toca a nosotros…Ya no nos hace mella nada, estando en la ruina. ¡Allá ellos!, pienso. ¡Me tienen harto! Europa se parece a un casino, en el que entramos ilusionados, creyendo que nos daría duros a real, Y ahora perdemos nuestros euros a ritmo de bolsa-que ya no suena-. Y como las mafias que explotan a los inmigrantes, no nos dejan salir de la eurozona, porque tenemos que pagar todavía nuestras deudas contraídas con “La comunidad”, y devolver un 300x100. Hemos empeñado hasta el reloj, y ya no vemos la hora, tantas veces adelantada, de poder recuperarnos.
Tengo la sensación de que el tiempo no se detiene, sino que va hacia atrás. Salgo a la calle, y en los
escaparates, en los paneles, en las caras compungidas de las personas, leo la misma frase:”La banca
gana”.

Lucre Romero
Publicado en la revista LetrasTRL 41

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