SONETO DE LA BUENA MUERTE
XIX
Yo no busco la Muerte, ni la llamo,
es mejor que se marche de mi vida,
que lance hacia otro sitio su estampida
que por mi parte su piedad no aclamo.
Si de rosas me llega un bello ramo,
nadie piense que soy ángel suicida,
ni que dispongo urgente mi partida;
la belleza es mi signo, lo que amo.
Una sonrisa alegre de confianza,
de luz y bienestar, de tierno aroma,
es lo que el ángel de mi voz alcanza.
Que se aparten las puntas de la lanza,
es que la Muerte a mi placer no doma
todavía guardo sueños de esperanza.
Odalys Leyva Rosabal. Cuba
Publicado en la revista Oriflama nº 19
sábado, 10 de diciembre de 2011
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