A horcajadas monto y cabalgo
en esta loca vida,
sin ser contenciosa
la vehemencia me domina.
Ando en sigilo
con cautela y en silencio,
en ese color rojo de nubes
iluminadas por el sol en arrebol.
Subo a la palestra
a dar a conocer mi poesía,
divinizo y ensalzo a la escritura,
el tropel de gente me atemoriza.
Enhiesta aguanto el tipo
levantada, derecha como Dios quiso,
el magma de mi corazón fluye
y se deposita en el epitafio que es mi vida.
LOLA WIZNER
domingo, 26 de mayo de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario