Las niñas pierden su virginidad en el hotel
Pasaje, junto al puerto deportivo, en la
habitación del Dr. Freud.
Allí nacen nuevas mujeres valientes, que
compran predictor, píldoras y condones en la
farmacia de debajo de mi casa y ya no usan
maquillaje Margaret Astor ni beben solamente
Cocacola.
Las niñas pierden su virginidad en el puerto, con
hombres que llegan de muy lejos, del mar del
otro lado, para arrebatarles el tesoro que su mamá custodió
tan firmemente.
Atraviesan la frontera observando los barcos que se
marchan.
Desde la habitación del Dr. Freud se divisan los barcos y
el horizonte. Las niñas miran por la ventana mientras se
terminan de quitar la ropa.
Es portadora de uno de los tesoros más bellos que se pueden
heredar: una revista de arte y literatura. Su nombre es
Lúnula, y Sibisse participa en su dirección y redacción. El
último número, presentado en el Ateneo Obrero de Gijón,
está dedicado a la Risa. En este marco, incluyó algunas
adivinanzas escatológicas, que me parece bueno rescatar para
este artículo:
Si me enfurezco y escupo
no te lo tomes a mal sólo
tanto puedo por delante
como puedo por detrás
Le damos nuestro alimento
a los que estaban dentro
La polla Las tetas
Sibisse Rodríguez Sánchez -Oviedo-España-
Publicado en la revista Lamás Médula
sábado, 25 de mayo de 2013
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