A Renato Prado Guimarães
La alegría de los comienzos,
El coraje sin límites,
La certeza absoluta,
Han vivido todas en mi infancia,
En aquellas tardes de solazo,
De un impecable cielo azul
Y de mangos cargados de fruto.
Las calles desiertas y calientes
Me sellaban los bordes del cuerpo
Con una calma cariñosa
Que nunca he vuelto a encontrar.
Vino, entonces, una brisa fría y sosa,
Que ha soplado cada vez más fuerte,
Y que ha barrido junto al polvo de la plaza,
Los saltos de la rayuela
Y los ecos del escondite.
(Mientras:
He ido creando lazos que, incómodo, hube de cortar,
He tropezado con perfumados petimetres
En las sofocantes letrinas palaciegas,
Y he tocado en sus almas: ¡cuánta vanidad!
Me he visto reflejado en las vajillas de los banquetes,
En el hielo de los lagos,
En la mirada de las novias,
En el hueco de las conversaciones.
Me callé siempre que pude,
Pero acabé por decir lo que no debía.
He sido niño,
Desconsuelo,
Torbellino,
Inquietud.)
Por fin, vino la noche,
Que, para mí, nunca ha sido descanso,
Sino silencio ahumado,
Lleno de caras arrugadas,
Fantasmas coléricos
Y manos violentas.
(En lo sagrado cotidiano de la memoria,
Que es convivencia luminosa con la muerte,
Soy, ahora, imágenes cambiantes,
Que borran la aureola de los seres,
Que disuelven mi silueta,
Que recrean mis esencias,
Que oscilan desde el caos hasta el caos,
Que renacen de las propias cenizas,
Que rehacen mis comienzos,
Que redefinen mis finales,
Por la ruta solitaria,
Que va de la plaza a la clausura,
De la exposición al retiro,
De la fantasía de las cosas
A la concreción de los sueños…
Y me abandono a ese ritmo
Como el cadáver de Ofelia,
Los sollozos de Werther,
O las nostalgias de Orfeo.)
Epitafio sinuoso:
“Abrazado con el viejo tiempo,
Disfruto ahora de la madrugada,
Sabiendo que el nuevo día
Va a encontrarme otro:
Piedra, planta, insecto o pajarillo.
Y la vida seguirá
(En el envés de su flujo)
Celebrando el mito.”
CLÁUDIO GUIMARÂES DOS SANTOS -Brasil-
Publicado en Luz Cultural
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