Oscura como Dios es esta noche
más alta y más profunda por umbría.
Un gran temor que hace desear el día.
Un trueno que maldice su derroche.
Me asfixia como un puño su alegría
de negro mar y soledad ansiosa,
y crece de su vientre, poderosa,
la mitad que completo con la mía.
Nada me dice, nada le respondo.
Es de silencio el lazo que nos ata
a un abismo a la vez crecido y hondo.
Los dos como de hielo y en las olas
nunca seremos el fuego enamorado
que nos disuelva como un agua sola.
De la obra poético-musical “Irala, sueño de amor y de conquista” de
Eduardo Mileo -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
No hay comentarios:
Publicar un comentario