viernes, 8 de septiembre de 2017

INSCRIPCIONES


En las cajas del desván encontró más de cincuenta libros. Todos eran títulos clásicos de la literatura europea y americana. En una de ella estaban los españoles, en otra los franceses, en otra los rusos, en otro los alemanes, en otro los italianos y en las dos últimas los americanos.
Abrió el primer libro español Sonata de otoño, de Valle Inclán. En la primera página leyó: “En el jardín hallarás diez tumbas”. Rara inscripción. Cogió el segundo libro. Fortunata y Jacinta, de Galdós. También en la primera página había una anotación: “Fortunata era rubia y Jacinta morena. Una murió el jueves y la otra el viernes”. El tercer y último libro español era La Regenta, de Clarín. Allí pudo leer: “El cura tuvo la culpa. Él me incitó a matar”.
En la caja francesa el libro de arriba era El jorobado de Notre Dame, de Hugo. Por supuesto no faltaba la nota: “Los curas me siguen animando a matar”. Un segundo libro titulado Viaje al centro de la tierra, de Verne. Allí en letras rojas se leía: “Enterré a Sonia en el centro del jardín”. Aún quedaba un tercer volumen Madame Bovary, de Flaubert. La inscripción decía: “Llevo dos días sin derramar sangre”.
Decidió no abrir ninguna caja más. Debía de informar de lo leído hasta entonces. El dueño de aquellos libros y probablemente de la casa era un asesino si las notas eran reales. Hizo unas fotos a las notas. Con ellas fue a la policía.
A la mañana siguiente empezaron a cavar en el jardín. Encontraron huesos en distintos lugares pero no eran huesos humanos. Analizados resultaron ser de… perros, gatos, cerdos y vacas.

JOSÉ LUIS RUBIO 

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