domingo, 23 de julio de 2017

LAS CAMPANAS


Cuando se hayan izado las campanas
de las horas con ímpetus de acero,
y el cansancio recorra en altanero
vericueto las grietas artesanas,

han de abrirse en un juego de ventanas
los recuerdos que abrevan donde espero
que tu espera se torne el verdadero,
impensado sentir de alas humanas.

Ese instante de vívida presencia
corporiza el latido permanente
cuando estás y no estás, sin que tu ausencia

modifique la cálida corriente.
El encuentro fugaz de la inocencia
ha de estar entre nos, siempre latente.

Del libro “CORAZÓN DE PUMA” de JERÓNIMO CASTILLO -Argentina-
Publicado en la revista Oriflama 30

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