miércoles, 14 de enero de 2015

LOS DÍAS SE VAN


La vida era un paraguas,
las nieves perpetuas
miraban con ojos blanco.

La ropa tendida calcinaba las manos
un ratón olía a almizcle y a sábanas.

Para no caer en simas de infamia
la vida golpeaba en la faz de los días
era absurda la náusea de los besos.

Las cuerdas ahogaban a las sombras
los atardeceres eran lava masticada.

La paz del olvido
escribía en mayúsculas
vaho letraherido.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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