Más vale-se dijo-
ser estatua de sal
que errar sin sabor en la boca.
Más vale-se dijo-
que mis pequeños ojos se impresionen
y salgan de sus cuencas y echen a volar
gritar por un instante
encenderme cantar
perder mi nombre para siempre
(¡que se lo lleve Lot como trofeo!)
Más vale-se dijo-
la boca abierta del misterio
lo que no me ordenó Dios
lo que está por verse
lo que no conozco.
Del libro “Curanto” de
Alicia Grinbank -Argentina-
Seleccionado por Rolando Revagliatti
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