De la montaña, torrente intenso,
del cielo, rayo poder estruendoso,
del mar, furia del huracán inmenso,
y del calor, el fuego impetuoso.
De la vida, el placer de añorar,
en sueños, el idilio amoroso,
y de una mujer, sus ojos de mar,
con su carácter, y amor fogoso.
La vida me dio la oportunidad,
de un querer oportuno, hermoso,
también fue muy lleno de tierna bondad.
Y para hacerme aún más dichoso,
me regaló Dios, tierno, bello mirar.
su risa, su cuerpo, y su retozo.
José Prado -Estados Unidos-
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