lunes, 9 de septiembre de 2013

UN DÍA DE CAMPO

El olor del eucalipto
el roce húmedo de la hiedra
un riachuelo canturrea su libertad.

El rojo de las amapolas obscenas,
una lagartija burbujea con su estirpe de estatua.

Sobra el ayer entre las flores licuadas de versos.
Una epopeya pastoril liba del tuétano
del futuro de la memoria.

El aire es ajeno,
el verde golpetea las gotas de luz,
los charcos son riachuelos de sonrisas.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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