No recuerda el día ni el lugar, sólo la habitación con una mesa de mármol; en el centro, inaccesible, estaba la caja de música. Nunca supo quién la accionó, pero fluía tan ligera como intensa. Empezó a bailar con quien el dado le señaló; todavía hoy sigue bailando: la misma música, la misma mujer.
Escrito en el Café Comercial / Glorieta de Bilbao, Madrid, 27 de Noviembre, 2012.
Del libro La campana y otros textos de Maite Aranda Jaquotot
Publicado en los Cuadernos de las Gaviotas
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