que provoca el hombre
A todas partes voy,
me codeo con reyes, ministros
y en casa del pobre estoy.
Ilustres chimeneas alumbro,
a pobres infernillos mi calor doy
y en los campos purifico las malas yerbas
y al viejo olivo abraso.
Y en honor a la nueva Luna hacen fogatas
y mis llamas esbeltas suben y suben
iluminando el firmamento en el ocaso.
Soy generoso, eterno,
pero si el hombre me traiciona
o con alevosía me trata
huyo veloz como el viento
dejando tras de mí tristes cenizas,
áridos desiertos.
Y en las cenizas mi alma queda
¡Queda mi alma!
No, no me acuséis, que sin alma
Fuego, infierno soy.
Rosa Ordoñez Martín -Estepona-
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