Estoy sola en la espesa penumbra de mi mente que somete su majestuosidad al insomnio.
-¿De veras crees que vas a posponer tu censura al libre albedrío de los muertos?, la instigo. Divagas entre círculos febriles la hermosa manera de crear y vegetas, pálida, al encuentro de unidades libres, siempre ensayando, involucrada en el deseo.
Estoy sola y nunca mejor acompañada; claves secretas maduran, transportadas en luces que trascienden la barrera de un presente gigante en voluntad. Intento el equilibrio, un sigiloso ermitaño, que la haga comprender que es muy corto el camino..., irreproducible. Sus notas me llegan heliotropas, por sorpresa, más allá de un encierro forzoso, animado de gentil vocablo. Inmerso en la inflexión del deterioro, palpita un regazo. Un hombro sonoro, de un sonoro viento, se acerca a decirme que ya es tiempo de emprender nuevos vuelos, que el recuerdo perdura para itinerar olvidos. Y la estampa que de niña veía en mi rostro hoy se abre a un todo de nuevos retoños con la complicidad expansiva del recreo diario.
Estoy sola y mis pies avanzan por un sendero de amapolas que prenden en un huerto; donde el placer de su saber culinario fortalece el cuerpo y el alma de quienes se acercan cada día a saborear la festividad de este almuerzo.
Risueños los párpados, exquisito el placer que ostenta el compartir amigo, esta amante del verso quiere recordaros que la estancia en esta habitación de corazones abiertos, no es página en blanco sino el trasiego de un cálido y gratificante puerto.
Siempre en el recuerdo....
Laura Olalla
Publicado en el blog laura-olalla
Programa de radio La hora de la República
Hace 44 minutos
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