Fugaz beso de penumbra que hoy perdura
porque tiene su misterio indevelable
un instante que retorna inolvidable
en el duende de una insólita figura;
una endeble marquesina, con ternura,
escondía aquel momento inexpresable
en que supe de tu noca, ineluctable
como lema y comunión de la tonsura.
¿Un desliz de tu galante donosura
o fue un gesto tal vez de travesura
que un instinto sublime te convoca?
Y fugaste después, dama fulgente;
no ha podido borrarse de mi mente
aquel fuego vibrante de tu boca!
RODOLFO LEIRO
Publicado en el blog leiropoesia
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Hace 3 horas
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