lunes, 22 de julio de 2013

DOLIDA Y VENCIDA

Soy silencio cuando callan mis palabras
y peregrina errática en mis penumbras.
Soy grito desbocado de una nostalgia
y blasfemia contra deidades ausentes.

Soy el corolario inequívoco del destino
que escribieron pretéritos desalmados.
Soy la muerte misma de mi propia vida
y permanezco inmóvil en mis torturas.

Soy la desesperanza que llora lágrimas
y derramo la inocencia en ajada sangre.
Soy el maltrato como caricia a mi alma
que desgarra mi quimera agonizante.

Soy el espectro de un niño ya muerto
que deambula avernos de presentes.
Soy solo la desconocida que te clama
la indiferencia con la que me avizoras.

Soy rostros sin nombres que perecen
en la indigencia de un mundo olvidado.
Soy el frío que entumece los mañanas
de mis albas impávidas de atardeceres.

Soy a quien doblega la realidad tirana
y postrada en la mesura de los abismos,
desgarra el sollozo de una herida eterna
se despide de una vida… dolida y vencida.

Cuánta inocencia dolida y vencida… cuántas miradas que elegimos no abrazar.

Diego López (Argentina)

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