domingo, 2 de diciembre de 2012
SABANAS MUSTIAS
Cierro los ojos cansados
aislándome del vinillo
de cuero que rodea
mi mente atormentada.
Las líneas de la carretera
pasan a una velocidad espectral
mientras recorro los kilómetros
restantes para regresar a casa.
Una sensación de pánico
anclada en mi columna vertebral
saboreando los recuerdos
que nos han distanciado.
Intermitentes en movimiento
oscilan sobre los carriles vacíos
cambiando de marcha consecutivamente
en la cresta de una depresión.
Descendiendo hacia el Infierno
que me espera entre las mustias
sábanas vacías de expresión
donde reposamos hace pocas horas.
Si sólo ha quedado el aroma del sexo
entre los pliegues arrugados
que nos ofrecieron cobijo
durante unos segundos de placer.
ALEXIS BRITO
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