Al crepúsculo nos desvestimos
con el cielo
cuando el mar se retira
y los cangrejos se esconden
las manos nos revientan
como círculos de sol
nacidos de la arena
nuestros hijos
dibujantes del
oloroso torrente sanguíneo
y la casa nuestra es
hogar de todas las orillas
mientras tras ella van
las ciudades vacías
y los músicos negros se aman
en la dorada playa
Boris Domagoj Biletić (Pula, 1957)
Publicado en la revista Arquitrave 53
No hay comentarios:
Publicar un comentario