Por
Rosemary Maciá Villanueva
Las palabras de este senador han causado un revuelo enorme y es necesario protestar, no hay duda; pero la verdad es que no lo culpo, yo puedo entenderlo, él se ha movido siempre en las esferas de poder de este país, no tiene ninguna necesidad de ponerse en el lugar del otro: mujeres, negros, homosexuales, etc. Desde su perspectiva los problemas que estos grupos viven a diario no existen o no son relevantes.
Repito, puedo entenderlo, lo que no puedo entender es por ejemplo, la vez que los amigos de mi hijo adolescente se escandalizaron porque él les contó que yo siempre le dije que en caso de que fuera gay, o alguna otra cosa fuera de lo convencional, no se preocupara, igual lo aceptaría y apoyaría. Sus amigos le dijeron “tu mamá es una loca”, “es rara”, en fin, para ellos resulta muy extraño que una madre sea abierta y tolerante sobre estos tópicos, y me imagino que si alguno afrontara algún conflicto con su sexualidad, primero acudiría a cualquier persona por fuera de su círculo familiar y solo cuando se hubiera fortalecido y fuese más adulto, sería capaz de enfrentar a sus seres más queridos. Y que conste que las madres de las que hablo no tienen la edad del senador Gerlein, ellas están alrededor de los cuarenta y forman parte de una generación que fue a la universidad y vio la transformación del mundo, pero creen que educar a sus hijos es repetirles los mismos discursos que escuchamos de nuestros padres y abuelos, como si viviéramos en una sociedad perfecta y no fuera necesario hacer reformas.
Se habla permanentemente de educación en valores, pero a qué valores se refieren, porque los que estaban vigentes en la década en la que nació el senador Gerlein iban dirigidos a perpetuar los privilegios de las clases dominantes manteniendo a raya a las minorías. ¿Será que esos valores y esos discursos pueden seguir aplicándose impunemente? Muchos parecen pensar que sí.
Publicado en el periódico La Urraka Cartagena
No hay comentarios:
Publicar un comentario