Habla el poema por sí y ante sí,
de la angustia de otras voces
silenciadas. No lo ves pero anda
sin embargo esta jornada contigo
con todos tus muertos anda
y el último grano levanta que se guarda
para la boca sumaria del invierno
que vendrá. Habla el poema de ti,
de un irreversible nosotros. Soberano
en su reino de intemperie torna siempre
como la huella invisible de los pájaros
al borde circular del ocaso regresa.
Lo entrega el azar de los tiempos
fiel a tus manos como una rosa
se agita y convoca lo oscuro del ser:
una rosa por cualquier otro nombre.
Alejandro Drewes -Argentina-
Publicado en la revista Con voz propia 52
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