Mi voz es sólo un pájaro sin nido
que viaja en el azul de mi poesía
loco viento volando en rebeldía
sobre un tiempo de fuego ya extinguido.
Ha nevado en mis dedos ateridos
tras ingenuo sonar, manos vacías
y en luz sin sol con que agoniza el día
vistiendo estoy mi túnica de olvido.
Son los recuerdos sombras temblorosas
de horas azules y vertiginosas,
como un helado sueño ceniciento.
Ya la noche profunda y diamantina
con su cascada astral y cristalina
me da la gracia del renunciamiento.
Guadalupe Trullén, Uruguay
De su libro: Antología de la poesía cósmica y tanática
Por Fredo Arias de la Canal
Publicado en la revista Carta Lírica 40
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