domingo, 16 de mayo de 2021

GEMIDO


 Con lo que me contaron creo que así fue mi nacimiento.


Gemido y llanto estremecen

un gastado y viejo catre

en una accesoria gaditana,

de una casa de vecinos,

con cocina y retrete comunes,

de un barrio que mira a un mar,

de rocas labradas por el agua

donde el ostión, el cangrejo,

la lapa, el erizo y el camarón,

se dejan besar por las olas.


Gemido y llanto ensordecen

una casa humilde

de un barrio gaditano

de calles adoquinadas e irregulares

donde el olor a pescaíto frito

que escapa por balcones y ventanas

se mezcla al de heces de perros y gatos,

donde los papeles se arremolinan en las esquinas.


Gemido y llanto en un barrio

donde la noche sabe a cante jondo,

a copas y a juegos de naipes,

donde la ironía y la gracia afloran en cada rincón.


Gemido que mueve el aire.

Llanto que juega con las olas.

Aire que acaricia las paredes

que perdieron su blancura

con el paso de los días

y de donde se desprenden trozos

de cal y arena.

Olas que calman el gemido

y hacen al llanto sonrisa. 


JOSÉ LUIS RUBIO

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