Entre pitos y flautas nos amamos
a tu forma de hacer y tus maneras,
sin pensar que algún día me dijeras
que no estabas servida en tus reclamos.
Como juego de niños comenzamos
respetando murallas y fronteras
y entre bromas, caprichos y de veras
profanaste el terreno que abonamos.
No valen los discursos anacrónicos.
Me hiciste mucho mal con tu osadía
y no acepto tus cantos melancólicos.
Si estuviste mujer en tu traición
no mendigues en mí la valentía
que pudiera nublarme la razón.
Ulpiano Ulpy
Nueva reseña de El horror del fin del mundo
Hace 3 horas
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