Adoro lo imperfecto
para que permanezca intacta la perfección,
que es más que la utopía
donde los sueños se posan.
Me fascinan las desmembradas Venus,
porque glorifican
los espacios sin mármol;
la elocuente derrota
de los marchitos lienzos descoloridos
y oscuramente hermosos;
la agonizante penumbra de los templos,
densa de soledad y sepulcros;
el cadáver imposible de una rosa
ya huérfana de labios.
Adoro la constante
inexistencia del mañana,
la herida del pasado
y este absurdo presente,
que ha dejado de ser
o nunca ha sido.
Del libro “El Fósil de la aurora” de
JUAN SEBASTIÁN -Barcelona-
Publicado en Luz Cultural
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