Si me acompañas a beber
ya no me sentiré solo
y todo mi mal humor soltaré
hablando contigo en un tono
distendido y amigable.
¿Vienes esta tarde?
Tendré el café preparado,
mantequilla y pan tostado.
Necesito que vengas y hablemos.
Tengo mucho que contarte.
No es ningún invento
es cierto e importante.
Aunque creo que tú guardas
también algunos secretos
que posiblemente mañana
su único valor sea cero.
Una taza de buen café
o si lo prefiere un buen licor
hará nuestra conversación
menos seria y nos sentará bien.
Llámame cuando escuches mi llamada.
Te estoy esperando en mi casa.
Ven a la hora que sea.
Estaré leyendo en la biblioteca.
JOSÉ LUIS RUBIO
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