“Empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas"
- Joan Manuel Serrat -
Estoy sentado y quieto en esta orilla
de adelfas blancas, cansado el corazón.
Veo navegando piraguas
tripuladas por niñas afanosas,
con vocación de hembras
por sus hermosos cuerpos incipientes.
Mi expectación me dice que aún existo
y me asombra
saberme vivo y hombre todavía.
Imagino soñar a ojos abiertos
y os veo sobre el puente,
familia, amigos, hijos, Paz, esposa mía;
todos estáis de pie mirando al río.
Hay una brisa acariciante y tierna.
Algunos ojos llevan salpicados
los húmedos recuerdos y quisiera
llevarles un pañuelo de genistas.
Pero estoy anclado aquí,
en la orilla opuesta,
y es como si enraizara contra el suelo.
Sólo os contemplo tristes
mientras escucho,
pausada, honda y cadenciosa,
una voz conocida, que me dice
los versos que escribí, seguramente
para este momento que vivimos
tan lejos y tan cerca:
"Amigos, ayudadme
a empujar mi barca por el río
hasta alcanzar la mar que me nació
allá por mi ribera gaditana".
Veo después un revuelo de polvo ceniciento,
Revista Aldaba
7que baila con la brisa
y besa el agua amante, que no cesa.
Siento que estoy ahí, sembrado por las manos
que me lanzaron con algunas flores;
y floto por el agua oscurecida,
resignado, río abajo, camino de la mar.
Cierro los ojos húmedos.
Ya no estáis, ni hay muchachas
remeras y atractivas sobre la paz del agua.
Estoy solo, sentado en esta orilla,
y entiendo que he soñado mi futuro,
rodeado en silencio
de adelfas y genistas.
Luis Carlos Mendías
Publicado en la revista Aldaba 26
jueves, 22 de enero de 2015
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