Enciérrame contigo
bajo el sueño delirante
de una canción no cantada,
sobre la desnuda paz
del cementerio.
Hallaremos la forma
de cumplir los objetivos,
castigando deseos,
haciendo cautivos
de la nada.
Un mudo acontecer,
nos llama desde dentro,
desde el panteón
de los desdichados,
desde el alma,
corrupta,
de aquella flor
que se secó
en nuestras manos...
Julio G. del Río
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