Que doloroso observar
como frágiles criaturas,
llegan a la vida dura
y muy lejos del hogar.
ellos, dejaron de estudiar
alentados por un sueño,
al poner todo su empeño
para ayudar en el sustento
familiar, en agua o viento,
aunque se arrugue su ceño.
Ellos son los niños-hombres
que realizan sus quehaceres,
ellas las niñas- mujeres
haciendo que uno se asombre.
como quieras que los nombres
siguen siendo clandestinos,
al encausar su camino
por tierras del Tío San,
pero todos los que están,
todos son niños latinos.
Para esos niños laborantes,
vaya mi más grande respeto,
aunque digan que me meto
En lo que no es importante,
Pero de manera ansiante
porque se acabe, yo pido
este tan injusto olvido
de nuestros niños latinos,
y hábitos estudiantinos
sean de nuevo concebidos.
ROBERTO BATISTA PARGAS -Cuba-
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